Los restaurantes, cafeterías y negocios de gastronomía enfrentan desafíos específicos de experiencia del cliente. El vacío de postventa es real — y te está costando visitas de retorno que no estás midiendo.
La gastronomía tiene su propia dinámica: alta frecuencia de transacciones, reacciones emocionales inmediatas, y la brecha entre un cliente que tuvo una mala experiencia y uno que simplemente no vuelve.
La experiencia del cliente ocurre en tiempo real, pero el feedback — si llega — aparece demasiado tarde para hacer algo con esa visita específica. La mayoría de los reclamos terminan en plataformas de reseñas, no con vos.
Un cliente satisfecho de un restaurante tiene una razón natural para volver — necesita comer de nuevo. Sin embargo, la mayoría de los restaurantes no hace nada para convertir esa inclinación natural en una visita real.
El cliente se va y no tenés forma de contactarlo. Sin datos de contacto, sin mecanismo de seguimiento, sin canal para comunicarte cuando tenés algo relevante para ofrecer.
Cuando algo sale mal, los clientes suelen compartirlo públicamente antes — o en lugar de — decírtelo directamente. Sin un canal de resolución claro, la queja pública es la única opción que ven.
Sin feedback estructurado, tomás decisiones de menú, servicio y operación basadas en intuición y comentarios ocasionales — no en lo que tus clientes realmente te dicen.
Conseguir que un cliente nuevo entre por primera vez cuesta significativamente más que lograr que un cliente conocido vuelva. Sin embargo, la mayoría del marketing gastronómico está enfocado completamente en la adquisición.
Cada componente está diseñado en torno a las dinámicas específicas de la gastronomía: frecuencia de visitas, la naturaleza emocional de la experiencia gastronómica y las restricciones operativas de una cocina y un salón en movimiento.
Enviada en el momento justo después de la visita — suficientemente breve para que se complete, suficientemente específica para ser útil. Captura la experiencia mientras todavía está fresca.
Un camino claro y directo para que los clientes te planteen problemas — antes de que lo lleven a una plataforma de reseñas. Tiempos de respuesta definidos, resoluciones documentadas.
Un programa estructurado con incentivos simples — calibrados a tus márgenes — que le da a los clientes satisfechos una razón específica para volver dentro de un período definido.
Puntos de contacto planificados vinculados a momentos relevantes — nuevos menús, propuestas de temporada, fechas especiales — que se sienten oportunos en lugar de promocionales.
Restaurantes medianos e independientes donde la experiencia gastronómica es el producto y los clientes habituales son la base del negocio.
Cafeterías de barrio y locales de café de especialidad donde los habitués son todo — y donde una mala experiencia puede romper un hábito.
Negocios gastronómicos que operan principalmente a través de canales de delivery, donde la experiencia post-pedido es el único punto de contacto que controlás.
Locales donde la experiencia social es central y donde convertir una primera visita en un hábito regular es el principal desafío comercial.
El diagnóstico gratuito es específico para tu tipo de negocio. Miramos qué pasa después de que el cliente se va de tu local — y qué es posible con los sistemas adecuados.